noviembre 20, 2013



"Como un reloj sin manecillas,
se ahogan los tic tac
de siempre.

Como una rosa sin espinas,
que ya no nombra un poeta, y
dime tú ahora cómo define el amor.

Como un barco sin su capitán.
Como un puente sin un suicida.
Como los Noviembre sin sus hojas
caídas .
Como tú.
Como yo."

No vengo a deciros de qué va el mundo.
Porque si al menos supiera qué hacer, os digo que, no sería esto.
He empezado a escribir unas cuantas reglas,
que lo más seguro ni te empeñes en seguir,
porque no creo que llegues.
(Hay cosas más interesantes que hacer).
Como bailar. O,
dibujar.
Dibujarte.
Nos.

No tienes por qué leer esto.
Ni sentirlo.
Ni opinarlo.
Nada.

No tienes por qué creerte nada de lo que escribo.

Aquí.
Ni allí.
En ningún lado.
No tienes por qué.

Quizás te diga algún día la verdad,
así, a medias. Para que la otra la
completes
tú.


Que sepáis que seguís estando vosotros,
pero yo,
no.


noviembre 12, 2013

Querido desconocido:
Otra vez me invaden las ganas de escribirte. Quizás porque no sé quien eres, pero de una forma u otra sé que puedes leer, o eso quiero creer.
¿Recuerdas cuando te escribí buenos momentos? Dime desconocido, ¿por qué acaban tan pronto? ¿por qué se disuelven en pedacitos diminutos a una velocidad bestial? dime, ¿por qué?
Siempre me dijeron que pensar en positivo traería esa buena suerte que tanto necesito. ¿Pero sabes qué?
Hoy me he dado cuenta de que no. Y no pienses que porque no he querido intentarlo, porque, permíteme decir que sí, lo he intentado, todo. ¿Tú de verdad crees que esto algún día se podrá solucionar?
Yo creo que no.
Y no es por caer en el drama, pero las cosas cada vez pasan a peor.
De pensar que todo está solucionado a que no haga más que ir a peor. ¿Alguna vez te ha pasado querido desconocido? Si la respuesta es no, respóndeme y dime cómo. Y si la respuesta es sí, quizás deberíamos mantener esa conversación con un "bienvenido, únete a mí y mi caos".
¿No te sientes raro querido desconocido? ¡Incluso yo me veo desconocida!
¿Nunca has pensado que no se pierde a la gente de un día para otro? Quizás nunca les llegamos a importar. Bueno, corrijo, le llegué, porque no sé nada de ti desconocido. Ni siquiera sé cómo te sientes en estos instantes.
¿Alguna vez has pensado tanto una cosa que hasta te daba rabia estar preocupada siempre por lo mismo? Ese típico "la misma historia de siempre se repite una y otra vez", y no me deja pensar con claridad, desconocido.
Incluso todo esto lo estoy escribiendo por mero impulso. Que se guían mis manos y a veces parece que escriben solas. Oh...desconocido, tengo tanto que contarte... Y no sé por dónde empezar.
¿Pensabas que había acabado?
Y no acabo más que empezar.


Firmado: Yo. (Supongo que ya me conoces).


No me gustan estas sensaciones desconocido, mis ojos escuecen tanto que no sé.
He perdido tanto por cuidarlo, qué locura. ¿No te parece? O quizás no lo cuidé lo suficiente. O quizás fuera lo mejor. O quizás si hubiese sido una hija de puta lo hubiese entendido todo. Y no. Explícamelo querido desconocido, dime qué hago mal, dime en qué fallo. Dime por qué todo me pasa, dime por qué yo estoy destrozada y ellos no. Dime. Patética. Así me siento.




¿Nunca habéis pensado que quizás no sea eso de 'si no te quieres tú quién te va a querer', 
sino que si nadie te quiere cómo vas a quererte tú?
Os voy a contar una historia. Con la pequeña esperanza de que alguien más lo lea, y no sólo yo.
Es una historia simple, muy simple. Trata sobre una chica, normal, o así sería calificada por la mayoría.
Ella sabía que no.
Y lo supo en el momento de su caída.
Ella sentía que cuando más cuidaba, más perdía. Las amistades con ella, no marchaban como deberían. Aunque eso es otra historia.
Cada vez se hacía más pequeñita, emocionalmente hablando. Tan metida en su mundo, que nada tenía que ver con ella. Y el vacío era tan grande que no cabía más. Menuda ironía, eh.
Ya no le importaba la gente porque pensaba que volvería a perder.
Pensaba que todo lo que tocaba, lo destruía. A ella raramente algo le salía como quería, siempre le salía al revés, o de la forma que menos se esperaba. Y, a pesar de que ella era de pensarlo y planearlo todo mil veces, siempre tenía que acabar cambiando sus planes a última hora.
Ella era nerviosa, no encontraba el punto que le diera esa tranquilidad que ella buscaba, de que todo marchaba bien y que no hubiese que hacer nada al respecto.
Estaba muy preocupada por los demás, incluso más que por ella misma, y eso, era un error que le ha traído más que problemas. Pero, seguía igual, sigue.
Ella sentía que las cosas le salían mal por su culpa, por no saber evitarlo, o por haber caído siempre en la mala suerte que la arrastraba al fracaso, una y otra vez.
Ya sabéis. Era un poco insensible, o mucho. Fría como el hielo, tal vez.
Borde, incluso. O eso la decían.Con todos. O casi todos.
Ella era una ilusa que pensaba que las cosas siempre salían bien, que estaba orgullosa por haberse topado con aquellas amistades, y que sabría salir de todo.
Pero no, y lo estaba pagando.
Ella era inocente e ingenua.
Y así la iba.






Ella era yo 



noviembre 10, 2013


"A veces no se oye absolutamente nada. Sólo mis pasos, nítidos y amplificados, que reverberan en las fachadas con todo el aire a su disposición para propagar sus ondas sonoras.
Como si el sonido se alargara más allá de su origen. En ocasiones sopla una subyugadora brisa.
Papeles y hojas de los árboles baten contra el suelo como insectos alados que no consiguieran despegar.
Cualquier sonido, por pequeño que sea, se oye nítido y cristalino.
Me fascina pensar que es la misma ciudad que soportaba el torbellino humano de ruido, luces e información."



Después de un par de entradas hoy me presento.
Voy a partir de la realidad para escribirte, y describirme. Espero que lo comprendas.
No sé muy bien que me consume, y no comprendo que me digas eso de organizarme, es que ni se te oye. Quizás tú y yo no nos llevemos muy bien, porque siempre acabamos discutiendo, o no.
Aunque, creo que estoy empezando a entenderlo. No podemos ver con nuestros propios ojos el interior para no ver autodestrucción. Funciona así, ¿no?
No te relaciono con ningún suceso, más que nada, porque nadie me dijo que aparecerías ahí, que serías así, nadie me dijo nada de que yo sería así, tan tú.
Tan yo, creo que ni nos conocemos, o seguimos sin conocernos, por eso quería presentarme inestable y odiada yo.
No sé cómo describirme, o describirnos. Porque llegado a este punto espero que hayáis comprendido que hablo de mí, pero también de mí y mi yo. Bueno, como tú me conoces peor y mejor que nadie,¿por qué no nos presentas tú? O bueno, ¿tú quién eres? Nadie, supongo, como yo, si es que ambas somos una, ¿pero una, una qué? Bah, a saber. Si ni tú ni yo sabemos describirnos.
He probado a encontrarnos para saber mejor de ti, en cada espejo, o cualquier reflejo, pero no he obtenido ni una sola respuesta. Así que no sé.
He tratado de trazar líneas paralelas con un lápiz y me conducían al final de un folio, o acaban entrelazadas y hechas un nudo. Fíjate, querida yo, como yo.
También he intentado buscar en poesías, pensaba que te veía, como puede pensar cualquier persona, pero no, te escondías. Y que ya no hay manera de buscarte, ni de encontrarte, aunque bien pensado, (y estando bien de la cabeza) sería muy raro vernos tú a tú.
Buenas noches, dice, digo, malas. Ya no sé ni quién escribe, si tú, o yo.
Creo que me he perdido en sueños, ¿esto qué quiere decir? ¿quiere decir que no voy a volver más, verdad?, menudas preguntas más amargas, yo.
Llegados a este punto, respóndeme las preguntas, porque me dirijo a ti, te escribo a ti, y hablo contigo, mi yo. 

De mi yo, a mi yo.

Somos idiotas.

(Y por estas cosas no me entiendo).

noviembre 09, 2013

aquí no pasa nada, o mejor dicho, pasan tantas cosas juntas que mejor decir que no pasa nada

No somos tan malos como la gente piensa, ni tan buenos como parecemos.
Jamás llegaremos a ser lo que otros querrían que fuéramos ni lo que quisiéramos nosotros mismos ser.
¿Sabéis qué somos?
Somos lo que vemos, lo que la vida nos enseña a ser, o lo que aprendemos.
¿Sabéis qué?
Nos van a criticar, sin motivo alguno, a odiarnos sin razones, incluso a hacer daño sin ni siquiera dar explicaciones.
Y, va a doler.
Pero, a pesar de las heridas, aprendemos, o aprenderemos a vivir con cada una de ellas,  ¿no?
Recordar lo que hemos vivido, sea bueno o malo, porque por cada cosa vivida hoy somos lo que somos.
Hagamos cosas que queremos hacer, y no vivamos dando explicaciones a la gente del por qué lo hacemos o lo dejamos de hacer.
Esperemos ese "click".

noviembre 07, 2013

en cualquier lugar indefectiblemente

Hace mucho tiempo leí una frase que decía algo como: "Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas".
Creo que no he encontrado frase más cierta, no sé.

soy como esos libros que nadie lee

Quizás sea esas cosas que ya no pasan.
Llena de inseguridades, de indecisiones, de qué sé yo.
Empeñada en vivir la vida y es ella la que me vive a mí.
Es todo tan lioso que no me encuentro ni yo,
quizás nunca me encontré.

No sé.

No sé por qué me ocurre. La falta de seguridad en mí misma.
Nunca pude considerarme la mejor en nada.
Tengo un sentimiento nulo para la competitividad.
Voy caminando en contra del mundo, a contra corriente,
en ese sentido tan ridículo del todo contra todos.

No sé.

Nunca me importó si mi persona llamaba la atención
o era mejor que otra en algo.
Si hice algo, simplemente lo hice por propia voluntad,
y sin esperar palmaditas en la espalda.

Aunque bien pensado han sido pocas veces
en las que me han felicitado por algo. Por algo importante,
digo.

Pero cuando me he equivocado, (que por desgracia ha sido
más de una vez), he tenido que soportar mil reproches.

No sé.

Respiro sencillez por la calle, y me tropiezo muy a menudo con
miradas muy altivas de la gente.

No sé.

Tampoco es por caer en el drama pero esta vida está preestablecida,
¿no creéis? lanzarse al cuello del débil es ya tradición.

Estamos programados para callar y asentir. Y,
con toda mi inestabilidad, neuras y mierda mental tengo algunas cosas claras,
no muchas, poquitas más bien, pero muy claras.

Y es que conmigo que no cuenten.

noviembre 06, 2013

Todos tenemos una historia que contar, o eso dicen.
Una historia que es muy nuestra, única porque guarda todo aquello que hemos experimentado, sentido y vivido.
Creo que la mía tiene demasiadas comas, puntos y a parte, y frases sin acabar. O puede que hayan muchas hojas en blanco entre el libro.



noviembre 03, 2013

21:38. 

Parece que sobre estas horas, (sobretodo de un domingo) es cuando más piensas y más te prometes cosas.
¿De qué nos sirve si nos vamos a fallar?

Nos decimos a nosotros mismos, que tenemos que cambiar a mejor, que quizás hay algo en nosotros que no encaja y por eso las cosas nos van como nos van.
Nos prometemos sonrisas cada segundo al día, y llorar solamente cuando hayan razones bonitas. Nos prometemos dirigir mejor nuestra vida, no tropezar ni quedarnos perdidos por el camino, nos prometemos ir directos. 

También nos decimos a nosotros mismos que cuando comience la semana empezaremos a organizarnos mejor, a llevar un día a día sin agobios y a sonreírle a la rutina. A no ponerle malas caras a un lunes y a aprovechar un viernes por la noche, un sábado y un domingo como nunca lo hemos hecho. 
Pero claro, mejor dejamos las cosas para mañana, por lo que pueda pasar. Por si el mundo se acabase y nos pillase con las cosas ya planeadas que no servirían para nada. 

21:45

Me he vuelto a fallar.


ni lo leas, desconocido.

Querido desconocido:

Otra vez te escribo a ti. Mis dedos se empeñan en escribirte a ti, quizás sea para no ir a una persona concreta, y como tampoco sé ni quién me lee quizás esto sea lo mejor. Fíjate, ni siquiera sé quién eres y ya te guardo en un rinconcito de mi bandeja de entrada.


No sé si serás ingenuo, divertido, o simplemente serás otro idiota que me hará llorar, pero al menos, contéstame para que podamos descubrirlo.

Aunque vería lógico y normal que ni contestaras, es más, que ni siquiera te pararas tres segundos a ver de qué trataba esta entrada, que pasaras de ello como si no tuviera que ver contigo. Y quizás no tenga que ver contigo, o lo tenga que ver todo, ¡qué se yo!

¿Cómo te va la vida? ¿Has cambiado ya las camisetas de manga corta por jerseys de lana y chaquetas?

Si me preguntas a mí, a lo primero no sé que contestar, supongo que con injusticias, pero tampoco es plan de ponerme a hablar cómo perderé lo que queda de año, o de que hace poco encontré un pequeño tesoro que guardaba desde pequeña.

Vengo a hablarte de que la estantería me mira con ojos de abandono, y es que cuando más quiero y necesito leer es cuando menos puedo. Oh, desconocido, ¿te pasa eso a ti también?

No sabes los buenos momentos que son esos cuando no puedes salir, o que hace mal tiempo y prefieres quedarte en casa, y con unas simples o complejas líneas te sumerges en otro mundo, que no sea este, claro está. Escaparse un poquito de vez en cuando no está mal, ¿no crees?

También vengo a hablarte del frío. ¿No te parece que a veces el frío no viene porque sigues con un constante frío toda la vida? Bueno, toda la vida no, quizás haya exagerado demasiado. O no lo haya exagerado nada, a saber.


Esto de enviarte preguntas sin respuestas se me está haciendo un poco costumbre, querido desconocido. Pero no sé qué más hacer, al menos que me entiendas, o digas "bah", pero algo es algo.


Hasta otra, espero hablar contigo pronto.




Otra desconocida, supongo.



noviembre 02, 2013

Intentamos autoengañarnos, ocultar que no nos duele.
Estúpidamente fuertes y ridículamente fríos.
¿Por qué tenemos que ocultar más que lloramos? Si es otro sentimiento más, te expresas con ello, como reír, como enfadarse, como escribir...
A los que hacen eso y lo muestran más fácilmente se los tachan de débiles y sensibles, lo peor es que da más rabia aún que nos importen esas cosas.
¿Es de tontos llorar? No, "sólo los valientes lloran" y "con la cara descubierta" como la canción.
A veces, es mejor llorar, echar unas pequeñas gotitas de cristal o llover. Aunque no sepas el porqué, llora. ¡Qué más da!¡Qué importa! 
No llorar significa guardarlo, hasta que poco a poco tu pecho se vaya inundando, poco a poco pero a unos pasos de gigante. 
Quizás hacerlo más a menudo sea la clave de llevarlo todo un poquito mejor, de hacerlo más llevadero.
Soltarlo todo en lágrimas. 

octubre 23, 2013

bah

Siento decirte que en este blog no pretendo que tus ojos lean lo que quieren leer. Así que si has venido por eso, me parece que este no es el lugar. Sólo expongo mis más sinceros pensamientos, mis dudas, sueños, lo que siente mi corazón en este instante (cuando sé que puedo explicarlo, supongo).
Desahogarme de esta forma creo que es más fácil que estar callada.



que nadie lo note

¿Bien de bien o bien de totalmente jodida pero que no lo note nadie?
Menuda forma más cobarde de decir que estás destrozada.

octubre 22, 2013

querido desconocido:

Hoy mis palabras se han empeñado en escribirte a ti.
Parece como si, por unos segundos mi mente no guiara todas estas palabras
y escribiera el corazón. ¿Qué te parece querido desconocido? Porque puedo llamarte así, ¿no?

Sangrar sobre el papel sueños y deseos, (tú me entiendes), mancharlos de lágrimas y secarlos con sonrisas. Quizás necesite un par de cajas de pañuelos desechables para terminar el día. Porque te hablo a ti, pero a la vez me hablo a mí misma. Supongo que me entiendes.

¿Alguna vez te has levantado con un sueño y las ganas de cumplirlo? Yo siempre me lo recuerdo. 
¿Alguna vez has sentido tanto una canción que has entendido hasta sus comas? ¿Sientes el olor a tostadas que hay desde la cocina? ¿Has disfrutado de algo más cómodo que los silencios? 

Es un placer, ¿no te parece? Deberíamos actuar sin pensar, porque darle la vuelta a las cosas puede llegar a hacernos perder oportunidades muy valiosas. Y la vida es corta para perderlas, y poca para todo lo que tengo que escribir.
Por hoy la carta, o como quieras llamarlo es breve. Pero que sepas que es sólo el comienzo. 
Ahora te escribo a ti, o a mí. No sé. Estoy perdida, sigo perdida, y me encanta.
 Porque no te conozco, ¿no? bah, da igual querido desconocido, la suerte ya está echada. Un placer.

Con cariño: otra desconocida, (o puede que no tanto).

el día en que todo me importe una mierda

La preocupación me recorre las venas con una tranquilidad aterradora. Curioso, ¿no?
Me acostumbro a estar preocupada, a vivir pensando en un cúmulo de cosas que probablemente no me aporten nada. A mirar a mi alrededor. No quiero creer que cuando alguien ríe lo haga de mí. Tampoco quiero seguir pensando el que no soy suficiente.
Porque supongo que tengo que serlo, ¿no?
Aquí todos, absolutamente todos estamos porque queremos. Y yo, lo que quiero es a alguien que mirándome a los ojos entienda todo lo que me pasa. Que me pueda leer como un libro abierto, y que entienda por qué hago lo que hago. 
Quiero gritar todo lo que callo, que puede que tenga mucho que decir. Mirarme y sonreír. Estar cómoda conmigo, porque sólo así la gente se dará cuenta de la confianza que guardo conmigo misma.
Quiero decir algo sin importarme lo que pueda afectar a los demás, porque mi opinión también cuenta, ¿no?
Quizás necesito ese jarrón de agua fría que me haga despertarme y disolver todas estas tonterías, que probablemente nunca tuvieron fin. Necesito, crecer e imponerme. Decir: "aquí estoy yo" o un "vengo con fuerza".

'Puede ser duro, pero si no te quieres tú, ¿quién te va a querer?'

octubre 21, 2013

sé que no soy lo que buscas

Podría considerarme una chica normal. No tengo ese punto especial que puedas encontrar en cualquier persona especial, ni siquiera tengo un punto distintivo que haga considerarme diferente. Solo soy normal. Solo soy yo.

Aunque, no voy a negar que en algunas situaciones no me haya sentido diferente, porque mentiría. Pero probablemente, todos, alguna vez en la vida se han sentido así. Así que ya ves.

Pero esto no quiere decir que sea simple, más bien, soy algo complicada. Entenderme a veces puede ser un caos, tanto que querrás salir corriendo. O quedarte. No sé.

Nunca olvido, aunque pueda llegar a decirte lo contrario. Soy muy del "perdono, pero no olvido". Quizás esto me haya jugado malas pasadas. Aunque puedes llegar a acostumbrarte, ¿no?


Escondo mis sentimientos tan mal que acaban fusilándome. Ojalá nunca te des cuenta. 

Intento saltar los altos muros que me creo a mí misma para asegurarme de que sigo teniendo puntos débiles, o al menos de que no me he consumido. No sé si me explico.

Soy esa chica que comete muchos errores, que es un pato en mil situaciones, la que pierde mil oportunidades y se arrepiente mucho de las cosas.


Que no sabe a veces a dónde ir, (por no nombrar todas), ni siquiera sabe qué pensar. 


Tan desilusionada de algunas personas que la rodean, que confiaba en quien no debía.


Quizás sea algo bueno que intento hacer sonreír a otros antes que a mí,  ¿podría considerarse un punto a favor?




Somos piezas de un puzzle. Complementamos con otra, 
otra pieza tiene lo que nos falta a nosotros,
y nosotros tenemos lo que a esa pieza le falta. 
Podríamos hablar de 'una media naranja'. 
O mejor solo llamarlo 'piezas desperdigadas que 
no sabe cuál es su lugar'.
El problema es que todas estas piezas somos nosotros.
Estamos desperdigados, y, desordenadas, 
como al principio de un puzzle. 
Nos falta buscar y dar con la pieza ideal para nosotros.
De nosotros depende, terminar el puzzle o dejarlo incompleto,
para siempre.